Sueño

Javier Albares, médico experto en sueño: “El dormir bien o no afecta de manera muy diferente a cada persona”

La calidad del descanso se ha consolidado como un pilar estratégico en la búsqueda del máximo rendimiento físico y mental. En un entorno donde las demandas competitivas no conceden tregua, optimizar las horas de sueño ha dejado de ser un simple hábito de salud para convertirse en una ventaja competitiva determinante. El reto reside en que la biología humana no responde a recetas universales: la falta de descanso impacta con una variabilidad enorme de un organismo a otro.

Para abordar esta complejidad, el doctor Javier Albares, neurofisiólogo clínico y especialista en Medicina del Sueño, ha desarrollado el método «Sueño de Alto Rendimiento» (S.A.R.). Este sistema de mejora del rendimiento está pensado especialmente para deportistas de élite, aunque resulta plenamente aplicable a profesionales de diversos sectores y a cualquier persona interesada en elevar su capacidad diaria. A través de este enfoque, el especialista demuestra que la clave no radica únicamente en sumar horas en el colchón, sino en entender la singularidad biológica de cada persona.

Al analizar la aplicación de esta metodología en el ámbito del deporte profesional, surge de inmediato la cuestión de cómo adaptar una disciplina rigurosa a las rutinas de un vestuario. La gestión de un vestuario o de un grupo de trabajo exige conciliar las necesidades del grupo con la respuesta física de cada integrante.

“Dos jugadores pueden dormir las mismas horas y obtener resultados completamente diferentes porque influyen factores como la cronobiología, la carga de entrenamiento, la edad, los viajes, la competición, la alimentación, el estrés o incluso determinadas características genéticas”, explica el experto.

“Por eso primero analizamos cómo responde cada organismo y, a partir de ahí, diseñamos estrategias individuales que posteriormente se integran dentro del funcionamiento del equipo. El objetivo es optimizar el rendimiento de cada deportista sin perder la cohesión del colectivo”. De este modo, la neurofisiología aplicada demuestra que el camino hacia la excelencia física y cognitiva pasa por respetar los ritmos propios.

Fuente: menshealth