04 de septiembre de 2026 | Escuchar parece una tarea sencilla. Alguien habla, nosotros permanecemos delante y esperamos nuestro turno. Sin embargo, durante muchas conversaciones la atención está puesta en otro lugar: en la respuesta que queremos dar, en el consejo que vamos a ofrecer o en la réplica que estamos preparando. “Muchas veces, cuando estamos hablando, realmente no estamos escuchando, estamos preparando lo que le vamos a contestar”, explica la psicóloga Margarita Tarragona.
La especialista, vinculada a la Universidad de Harvard y especializada en psicología positiva, abordó esta cuestión durante una conferencia sobre felicidad y relaciones humanas de Aprendemos Juntos de BBVA. Su planteamiento parte de una idea sencilla: la calidad de una relación depende en buena medida de la calidad de las conversaciones que mantienen sus protagonistas.
Escuchar como una forma de conocer al otro
Tarragona propone recuperar una actitud que puede perderse precisamente con las personas que más conocemos: la curiosidad. Con parejas, familiares y amigos tendemos a pensar que sabemos cómo son, qué van a decir o incluso cómo reaccionarán ante determinadas situaciones. Esa familiaridad puede limitar nuestra capacidad para descubrir aspectos nuevos de quienes tenemos cerca.
“Todos queremos ser conocidos y conocer”, afirma la psicóloga. La curiosidad genuina permite prestar atención a las experiencias de la otra persona y formular preguntas desde un interés real por comprenderla. La conversación deja así espacio para que el otro pueda explicar qué ha vivido, cómo se ha sentido o qué significado tiene para él aquello que está contando.
Una situación especialmente reveladora aparece cuando alguien comparte una buena noticia. Según las investigaciones citadas por Tarragona, las relaciones se fortalecen cuando la respuesta del interlocutor transmite entusiasmo e interés. Preguntar qué ocurrió exactamente, cómo se sintió la persona o qué sucedió después puede contribuir a reforzar la confianza y la conexión emocional.
La importancia de las relaciones
La propuesta de Tarragona se relaciona con uno de los grandes hallazgos de la psicología positiva: las relaciones personales tienen un papel central en el bienestar. Durante su intervención recordó el Estudio sobre el Desarrollo Adulto de Harvard, una investigación iniciada en 1938 que ha seguido durante décadas a cientos de personas para estudiar qué factores contribuyen a una vida plena.
Sus resultados señalaron la importancia de los vínculos mantenidos a lo largo del tiempo. La calidad de las relaciones apareció como un factor especialmente determinante para el bienestar, por encima del dinero o del éxito profesional.
Tarragona añade a la curiosidad otros ingredientes para construir relaciones saludables: la positividad, el aprecio y la bondad. Reír juntos, expresar gratitud, reconocer los gestos de los demás y practicar actos de generosidad forman parte de ese conjunto de comportamientos que pueden mejorar la satisfacción personal y la calidad de los vínculos.
Para escuchar de verdad, por tanto, también hace falta dejar espacio a la posibilidad de que la persona que tenemos delante todavía pueda sorprendernos. Incluso después de años de conocer a alguien, todavía queda algo por descubrir cuando dejamos de preparar nuestra respuesta y empezamos a prestar atención.
Fuente: MensHealth

