RADIO ULEAM: Seis meses sin un dólar en la cuenta, con varias personas a cargo y una moto que devora gasolina: así resiste “Luis” —nombre ficticio—, un coordinador municipal contratado por servicios profesionales (por factura) en Manta. “Luis” revela cómo la crisis financiera del cabildo lo obliga a pedir favores a su exesposa y a estirar un dólar con cincuenta para no colapsar, en un contexto de protestas y deudas que asfixian al municipio.
Rutina de supervisión y supervivencia
“Luis” llega puntual a las 8:00 a.m. al departamento municipal donde trabaja. A sus 58 años, padre de dos hijas pequeñas, su rutina es de supervisión y supervivencia. “Coordino el trabajo: mando a mis compañeros, verifico que cumplan horarios, entrego reportes diarios con fotos y detalles al jefe. Día a día, mes a mes, como si todo estuviera normal”, explica bajo anonimato.
El último pago que recibió fue en abril, por los servicios prestados en enero y febrero. Desde entonces, lleva seis meses de silencio: mayo, junio, julio, agosto, septiembre y ahora octubre.
Los atrasos no son nuevos. “Trabajo aquí cuatro años. Al principio, con Agustín Intriago, se pagaba retrasado: el 22 o 24 de cada mes. En la pandemia, un mes se demoró, pero se niveló”. “Luis” relata que, durante la campaña presidencial de Daniel Noboa en 2023, hubo pagos mensuales que redujeron la deuda a cuatro meses, pero “era como un parche: pagaban uno y seguíamos adeudados”. A mediados de julio, los pagos cesaron del todo. “Ahora son tres meses sin tocar nada reciente”, afirma.
La crisis financiera: Deuda y bonos
La crisis financiera del Municipio es verificada y alarmante. Según la ministra de Trabajo, Ivonne Núñez, en declaraciones del 29 de octubre de 2025, el cabildo arrastra atrasos en los sueldos y los calificó como un “grave problema”.
Actualmente, el Gobierno nacional solo adeuda al municipio USD 2,3 millones correspondientes al mes de septiembre, y este vienrnes termina octubre. Sin embargo, se requieren USD 6,5 millones para saldar las deudas pendientes con todo el personal.
La alcaldesa Marciana Valdivieso comunicó que el Ministerio de Finanzas planteó a los municipios que la única forma de recibir el modelo de equidad sería a través de bonos.
Respecto a los pagos a empleados, aclaró que el municipio recibirá los bonos, los comercializará en una casa de valores y luego pagará los sueldos. Aunque admitió que los bonos no alcanzarán para cubrir toda la deuda salarial. Valdivieso señaló que recibió un municipio endeudado, lo cual ha perjudicado la capacidad de estar al día con los sueldos.
Cada mes, el municipio de Manta necesita aproximadamente USD 1,6 millones para cubrir todos los sueldos. De acuerdo con la nómina, estos montos mensuales se distribuyen así: Servicios profesionales (factura): USD 280 mil. Empleados bajo la LOSEP: USD 509 mi. Empleados del Código de Trabajo: USD 650 mil. Nivel jerárquico superior: USD 102 mil.
Las paralizaciones de los obreros
Desde hace dos años, en varias ocasiones, los obreros municipales han protestado por sus sueldos impagos. A ellos les deben septiembre y ahora octubre. La tarde de este jueves 30 de octubre, mantendrán una asamblea para definir si paralizan o no sus actividades este viernes que termina el mes.
Otro panorama es el de los agentes de tránsito de la Empresa de Movilidad (intervenida por el Gobierno Nacional por nexos con narcotráfico). Cinco agentes se declararon en huelga de hambre por los cinco meses sin sueldo y 14 planillas al IESS impagas.
La supervivencia de “Luis”
“Luis” gana USD 1.200 como técnico coordinador. “Somos la mano de obra externa: salvavidas en playas, coordinadores en eventos y más. Estamos donde queman las papas”, comenta.
Para subsistir, “trabaja” para su exesposa —se divorció en diciembre por la crisis económica, como al menos tres colegas más—: “La llevo en mi moto, compro para mi exsuegra. A cambio, me dan almuerzo y USD 1,50 para gasolina”. Esa cantidad dura un día y medio en la ciudad. Alquila un cuarto por USD 150 (todo incluido) con tres meses de mora —”la dueña es comprensiva”—, pero ya escucha de desalojos para varios compañeros.
Sin cachuelos extras —”trabajo lunes a domingo”—, está pensando en vender mercadería que un amigo le dé. Cada mes, “Luis” entrega facturas mensuales a su jefe: 30 hojas de reportes, más copia del RUC, contrato y soportes SRI, lo cual cuesta USD 2-3 en copias. “Si no estás al día con SRI, no trabajas”.
El ánimo flaquea: “Llego y veo compañeros cabizbajos, con excusas y trabajan de mala gana”. A pesar de esta situación, aclara: “No le guardamos rencor a la alcaldesa. Firmamos sabiendo los riesgos”. “No queremos renunciar”, concluye Luis, acelerando su moto hacia otro reporte.
Mientras tres concejales exigen auditoría, la historia de Luis —y cientos como él— urge soluciones.
FUENTES: EL DIARIO.
